jueves, 11 de febrero de 2010

Una niña entona afectos al cactus

Una niña entona afectos al cactus
hila gotas de temporal,
le pellizcan los brazos
hasta amoratar la sangre
contaminan sus dientes hasta arrancarlos.

El abuso se perpetra en una casa inmaculada
la coartada es perfecta
impunidad garantizada
-La estamos corrigiendo- decían
los vecinos en coro asienten
- la están corrigiendo-

Arrulla en el vientre una paloma
que no quiso estrangular
para que su madre la devorara
recibió  azotes por evitar que  la rigidez congele el plato
porta una navaja bajo los cabellos
pierde cordura en cada grito
que  triza el escenario.

Peligro común es lanzar  libre al pájaro enjaulado
insubordinación si no se inclina
-dobléguenla-
hay que romper sus dientes
borrar su sonrisa que ofende
apesadumbrarla lo que subsiste de camino
desmenuzarle los dedos
aguijonearle  los ojos
avinagrar su comida
arrancarle su osada mirada
avasallarla en llanto

Ofenden su frescura su  belleza
y los horribles versos que nos escribe
a ver si un día no soporta la tormenta del norte
y decide mecerse en la cuerda.

Después lanzarla al barranco
a ver si el hambre la convierte en puta
si otros al verla famélica
la siguen gangrenando
 desfigurarán su trémula cara
desbarandarán los versos de su padre
y  un día la encontraremos en una esquina
entre enjambre de ratas
con falda corta empuñando una mariposa.



martes, 9 de febrero de 2010

ESTARÁS EN CELENDIN

Los sentimientos se desploman
el malo brama
los testigos están listos a mentir
estoy sola
todo se repite como manecillas de un reloj
en círculo eterno de danza de conspiración.

Hago juego en escena
nadie sospecha
que por las noches
vacío el aliento frente al espejo extrañandote
a ti que de la nada situabas luces
aquellos días en que tu voz
mirada y poesía sólo eran mías.

Fué una noche que huiste cabalgando en fuego
estáras en celendín junto a tu madre
con los ojos empañados tejiendo largos sombreros de paja
para que cuando pase por tu lado escondas el rostro.

Como halcón te reconoceré
aprendí afinar cada sentido para sobrevivir
ahora mis instintos son de animal depredador
mis ojos distinguen la luz y la podredumbre
sé de tu perfume
tienes el aroma de las flores que me regalabas en las tardes de invierno.

Te espero con vino
en el umbral de mi sepultura
si llegas de nuevo bailaremos Zorba el Griego
el Che se dispone a la izquierda
Kafka es siempre del Perú, país del absurdo
de fondo la guitarra de Santana
la habitación está repleta
de nuevo háblame al oído:
-Vamos a calcinar praderas-

!Contigo mi alma canta extrañas canciones de guerra!



Casa Vieja - Zoila Capristán

poema en voz de la autora





Casa Vieja - Zoila Capristán

poema en voz de la autora