jueves, 18 de julio de 2013

Entonces cuando llegue ese día

Entonces cuando llegue ese día
sea  yo
vagabunda
que peregrine inadvirtiendo  señales
que la  felicidad instalada en la sangre no se despeñe
que se descarríen las penas
y se precipiten los perversos amores
y  al no tener pan
 trine turbada.

Que  delire de día, inventando el lienzo de lo cotidiano
por la noche, ahuyente  las estrellas que se desmoronan por los deseos
que las calles solitarias  se compongan de  partituras
que  transite  la vergüenza desnuda y en el cuerpo  quepa la libertad.

Que sea virtud  besar a los amantes 
sin que nadie murmure en los  alcázares
el mismo cosquilleo humedezca  el monte 
y perpetúe su voz susurrando:
“mis  labios se transforman en alas cuando beso tu sexo”

Que no tenga conciencia que existe el Perú y todos hayan comido pan ese día
 los ricos alucinen y olviden la palabra  codicia
los jueces enloquezcan y se les dé por dar a cada cual
y que los dioses mueran abatidos al vernos felices.

Entonces en el universo no transite la muerte.